BIODINÁMICA ¿CIENCIA O UN ACTO DE FE?

No hay otra forma de empezar este artículo que con una evidente pregunta: ¿Qué es la Biodinámica? La definición del diccionario de la RAE en su vigésima segunda edición dice: “Ciencia de las fuerzas vitales”. Siendo consciente de que esta breve definición no es en absoluto suficiente para entender de qué estamos hablando, no hay mejor opción para aquellos que quieran información en profundidad sobre el tema que aconsejarles leer a Rudolf Steiner, Maria Thun o Nicolas Joly entre otros. Para intentar dar una pincelada de la cuestión básica sobre la Biodinámica me permito poner un ejemplo (algo burdo, creo, más metafórico que otra cosa, pero también muy fácil de asimilar).

Si en la cocina de mi casa le pido a mi abuela que cocine un guiso y al mismo tiempo invito a la abuela de mi mujer a hacer lo mismo, y les entrego exactamente los mismos ingredientes a ambas, los mismos utensilios, en las mismas condiciones y con la exigencia de que deben usar la misma cantidad de aderezos y mantener el mismo calor y tiempo de cocción, con toda seguridad el resultado serán dos guisos diferentes. A pesar de haber cocinado exactamente en los mismos términos, los dos guisos no olerán ni sabrán igual. La idea es que la energía de cada abuela, la energía personal que todos tenemos y sin la cual no viviríamos, las vibraciones o emanaciones energéticas que todos poseemos, influyen en lo que nos rodea. Y así como influye nuestra propia energía, influyen también otras energías, ondas, vibraciones, magnetismos, que fluyen de diferentes entornos (la tierra, el aire, el sol, la luna…). El llegar a entender estas energías y actuar en consecuencia para buscar un equilibrio es Biodinámica. Energías (fuerzas) que son vitales, tal y como indica la definición de la RAE, porque como dijo Max Plank, premio Nobel de física en 1918: “No hay materia en cuanto tal; toda materia tiene su origen y existe únicamente en virtud de una fuerza que hace vibrar a las partículas”. Y esto lo dijo un científico.

La Ciencia funciona por el método científico, y éste precisa de pruebas (científicas) irrefutables para admitir como cierta cualquier cuestión, idea, afirmación o teoría. Pero el hecho de que la Ciencia no pueda demostrar algo no implica necesariamente que no exista, que no sea real. Que una infusión de manzanilla aliviara desajustes intestinales o una de tila relajara el sistema nervioso era considerado poco menos que de brujería en su momento, desde hace mucho la Ciencia puede explicarlo sin ningún tipo de misterio conociendo los componentes de esas infusiones y el efecto en nuestro organismo, pero es tan cierto ahora que sabemos el porqué como antes que no se sabía. La Ciencia y la Biodinámica ¿están realmente enfrentadas, son dos posiciones opuestas, dos posturas totalmente contrarias? Lo cierto es que no. Si hay que buscar la antítesis de la Biodinámica habría que hacerlo en todo caso en el sistema económico a gran escala, en los intereses puramente monetarios, en el “poderoso caballero” que todo lo controla y manipula sin escrúpulos. Hay disciplinas científicas, investigaciones y experimentos que van de la mano con cuestiones del ámbito biodinámico. La Cimática es una de ellas. El estudio de cómo afectan las vibraciones (energía al fin y al cabo) a la materia. Y no solo a la materia que consideramos inanimada, como los minerales, sino también a las plantas, los animales y los seres humanos. La musicoterapia es un claro ejemplo. Porqué ciertas cadencias musicales son beneficiosas para ciertos trastornos psicológicos y otras son contraproducentes, porqué diferentes bases rítmicas afectan a diferentes partes de nuestro cuerpo, son cuestiones en avanzado estado de entendimiento. Porqué la música es capaz de evocarnos sensaciones y sentimientos tan profundos es algo que aún no tiene una explicación. Más aún. Porqué una misma canción puede provocarme a mí sensaciones tan extremas que me hacen llorar y a otra persona no le afecta lo más mínimo, eso es algo para lo que la Ciencia aún no tiene respuesta, aunque sea una realidad irrefutable. Como en el caso de la música la Ciencia también trabaja en otros campos como la astronomía, astrología, homeopatía, electro-telurismo, magnetismo, geometría, geobiología, radiestesia y una larga lista de campos de investigación en los que en algunos casos ya hay muchas respuestas científicas y en otros pocas o ninguna. Por poner solo un ejemplo al respecto es algo totalmente científico el hecho de que el sol desprende tormentas solares cargadas de magnetismo que llegan a la tierra, algunas de las más potentes arruinaron la mayor parte de las instalaciones telegráficas del mundo en 1859, dejaron sin electricidad a todo el estado de Quebec en 1989 o provocaron apagones de radio en Australia, China e India el pasado 5 de marzo de este mismo 2012. Es decir, consecuencias energéticas en la Tierra a causa de energía que nos llega desde más allá de nuestro planeta.

Pero hay otra cuestión que no quiero dejar de plantear: ¿Queremos realmente que la Ciencia nos de todas las respuestas a todas las cuestiones? La Ciencia podría llegar a demostrar que las facultades innatas de las personas para una u otra actividad, eso que llamamos talento y cuya existencia asumimos como una verdad absoluta y que hace que las personas tengan habilidades especiales para cosas concretas como la música, la pintura, la carpintería, las matemáticas, el deporte, el liderazgo o la diplomacia, no es más que una sensibilidad especialmente desarrollada a ciertas frecuencias energéticas que potencian dichas actividades. Podría explicarse así a los grandes genios como personas extremadamente sensibles, casos muy especiales de atracción y potenciación de ciertas energías que implican un desarrollo y actividad neuronal muy concreto para cosas muy concretas. Cómo veríamos entonces a Einstein, Da Vinci, Miguel Ángel, Bach, Mozart, Jesucristo…Si la Ciencia demostrara un día la existencia de Dios  la cuestión no es qué harían los pragmáticos, los no creyentes, estos seguramente aceptarían las pruebas científicas sin gran perturbación, la cuestión es qué harían los creyentes, los religiosos, como afectaría a su estado ideológico, anímico y moral, cómo, en qué estado, quedaría su fe. Qué sería de la ilusión de un niño que asiste a un espectáculo de magia si le explicáramos con detalle los trucos que usa el prestidigitador, la verdad científica que demuestra que eso no es magia.

Y termino con la pregunta que considero más importante: ¿La energía que poseemos y transmitimos sería la misma si tuviéramos todas las respuestas, si anuláramos esa poderosa fuerza intangible, invisible, que es la fe?

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Una respuesta a BIODINÁMICA ¿CIENCIA O UN ACTO DE FE?

  1. reg dijo:

    Genial!
    Me encanta que el autor está dispuesto a abrir la mente – suyo y por tanto, las nuestras – con ideas que La Ciencia tiene que ignorar por que caigan fuera del marco, los limites, que la propia Ciencia establece
    Enhorabuena!

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